Memoria Servicio Información LGTB+ de COGAM – 2019 (resumen)

Este es el Resumen de lo que hicimos en 2019 en Información LGTB+ de COGAM. Si quieres ver la memoria completa, la tienes en Memoria 2019

Resumen de la Memoria de 2019:

¿Quienes somos?

Desde el Servicio de Información LGTB+ de COGAM atendemos unas 3.000 consultas al año (2.948 en 2019). Somos el servicio de Información referente en temas y recursos LGTB de Madrid y de los principales de España.

Lo formamos unos 25 voluntarixs de diferentes edades, género y orientación. Tenemos una experiencia media de casi 4 años (en 2019 3,7 años). Todxs nuestrxs voluntarixs pasan por una formación previa y recibimos formación continua sobre temas LGTBIQ.

Cada dos meses organizamos charlas-talleres sobre cuestiones LGTB impartidas por personal especializado de COGAM u otras entidades amigas. Estas formaciones están abiertas a quien quiera asistir.

Canales de atención:

Facebook Twitter Website

Campaña difusión:

Con la campaña de difusión 2018-2019 hemos pretendido llegar a más personas LGTB+ que estuviesen especialmente necesitadas de ayuda por alguna cuestión de su orientación/identidad, y que no sepan dónde acudir. También hemos querido alcanzar a familiares o amigos de personas LGTB+ que quieran ayudar o simplemente informarse sobre cualquier tema.

Para ello, además de la difusión de la campaña en redes sociales, se activó una distribución en soporte físico (folletos, carteles y tarjetas) por distintas zonas de Madrid en más de 50 puntos (locales de ocio, comercios, centros educativos y otras asociaciones).

Hemos visto cómo hemos incrementado el número de atenciones en los últimos años de 2.300 en 2017, pasamos a 2.600 en 2018 y casi 3.000 en 2019, un 30% en tres años.

Algunas cifras

¿Cuántas personas hemos atendido y cómo han contactado con nosotrxs?

Durante 2019, realizamos 2.948 atenciones, de las cuales el 33% se pusieron en contacto a través del teléfono, un 27% por WhatsApp, 22% de manera presencial y 18% vía email.

El canal de WhatsApp los añadimos en 2016, teniendo una gran acogida. Actualmente casi 30% de las atenciones se realizan por este medio.

¿Sobre qué temas nos preguntan?

Del total de atenciones, principalmente nos preguntan o derivamos a los grupos/servicios de COGAM en un 60%. Salud y sexualidad continúan siendo, como otros años, los siguientes temas con mayor interés para las personas que nos consultan.

Orientación sexual

La mayoría de quienes nos evalúan se definen como gay (50%), después siguen heterosexuales, bisexuales y lesbianas.

Edad de lxs usuarixs

Al igual que otros años, la gran mayoría, el 54%, tienen entre 18 y 35 años siguiendo el rango de 36 a 50 años con el 30%.

Control de calidad del servicio

Pasado un tiempo de la atención, realizamos una encuesta de calidad. En 2019 recibimos 415 encuestas, un 14%.

En 2019 las valoraciones de cómo atendimos fueron muy positivas (Bien o Muy bien), aumentando respecto al año 2018 y superando el 85% de las respuestas.

Las respuestas sobre si la información fue adecuada a lo que necesitaban, subieron el 5% hasta el 81%  (Bien o Muy bien).

Información LGTB+ de COGAM

Enlazadxs, grupo socialización: primera reunión viernes 17 a las 19:30

El próximo viernes día 17 de enero echamos a andar, como nuevo grupo de Socialización y Ocio en COGAM.

Ese día presentaremos el grupo al colectivo, con intervención de la Presidenta, Carmen García de Melo y de los coordinadores de otros grupos de COGAM.

Expondremos lo que deseamos hacer, algunas actividades ya organizadas y se aceptarán preguntas y propuestas.

Os esperamos a las 19:30 en la sede de COGAM en C/ Puebla,9.

Información del grupo en https://ago.cogam.es/enlazadxs/

Los Delitos de Odio

El sujeto que cometa un delito cuya víctima sea seleccionada en atención a su orientación sexual, identidad de género o expresión sexual pertenecientes al colectivo LGTB+, resultará condenado por nuestro Código Penal de un modo más gravoso a través de la figura de los delitos de odio.

Esta especial protección de la norma deriva de la doble vulneración en la que incurre el delincuente. Primero, quebranta los derechos fundamentales de la víctima recogidos en la Constitución Española (igualdad, no discriminación  y libre desarrollo de la personalidad). Segundo, transgrede la especial protección que nuestro colectivo posee. Mediante un acto lleno de intolerancia y discriminación el reo atenta no solo contra la víctima, sino también contra toda la comunidad LGTB+, que se ve amenazada, pudiendo sentir miedo de una próxima agresión en que sean ellxs mismxs quienes la sufran.

Padecer este tipo de actos es nefasto para la estabilidad mental y emocional, sobre todo para lxs más jóvenes. Pueden aparecer todo tipo de trastornos psicológicos, junto a una menor autoexpresión y mayor inhibición social, que incrementa la lgtb-fobia interiorizada e impide la relación positiva entre la víctima y otros miembros de la comunidad LGTB+, como bien establece Charo Alises en su Guía de Delitos de Odio LGTBI.

Una vez que la normativa española nos protege creando esta figura, no podemos obviar que su persecución en el día a día es compleja. La cifra sumergida de estos delitos no denunciados es muy grande debido al miedo a sufrir represalias por denunciar, al temor a revelar nuestra intimidad o a que a veces  la víctima ve como normales comportamientos delictivos que lleva sufriendo toda la vida.

Tratamos acerca de una cuestión de importancia capital. El conocimiento de las autoridades de esta realidad debe mejorar. La creación de Observatorios contra el Odio en varias Comunidades Autónomas (que registran todas las infracciones cometidas  y explotan estos datos a final de año mediante informes) debe generalizarse a todo el país.

Fran
Voluntario en Información LGTB+

La sexualidad como mecanismo de control social

El capitalismo nos ha aportado numerosos aspectos positivos. Por ejemplo un mayor número de bienes y servicios de los que disfrutar. Sin embargo este régimen actual contiene una serie de dogmas que todxs en sociedad deberíamos seguir. Aquí entra el choque con el colectivo LGTB+ al no ajustarse al dogma de la sexualidad correcta.

Si cada una de las personas en sociedad actuase según le pareciese, la humanidad sería quizás mucho menos predecible y más peligrosa. ¿Los poderosos nos quieren tener controladxs?

A través de la cultura vemos como normales comportamientos que llevamos a cabo sin cuestionarnos. Al actuar así contribuimos a reforzar esta cultura. Aquí se incluiría la sexualidad, como expresión que incluye a los dos únicos posibles tipos de cuerpo (el del hombre y el de la mujer, dejando fuera a los intersexuales), la única correcta orientación sexual (heterosexual, dejando fuera homosexuales, bisexuales, pansexuales…) y  la identidad de género sana (cisexual, dejando fuera a los transexuales).

Una vez más debemos recordar que lo normal no existe. Que este control social que en ocasiones nos limita, y que ha sido insertado en nuestras mentes desde bien pequeñxs, puede quedar absolutamente anulado si desarrollamos nuestra autoestima; si comprendemos que la diferencia es la esencia y belleza del individuo; que no estamos solxs, que hay mucha gente como nostrxs; y buena parte de los que no lo son están dispuestos a querernos con nuestra particular esencia si nos levantamos cada día con valentía mirando al mundo con una sonrisa.

Fran 

Voluntario Servicio de Información LGTB+

¿Cómo eliminamos la transfobia?

La lgtb-fobia más intensa es la denominada transfobia, que destruye la vida de los sujetos integrados en la realidad trans, a la que pertenecen todes aquelles cuya identidad de género no se ajusta a la norma, por identificarse con el género contrario al sexo asignado o con uno diferente a los dos tradicionales masculino-femenino (se incluirían aquí las diferentes modalidades de género no binario).
Los gays, lesbianas y bisexuales rompen las normas de orientación sexual. En cambio, les trans lo hacen con las de identidad de género. Pareciese que violar estas últimas reglas fuese más grave en términos sociales. No es que te atraiga quien no debe hacerlo, sino que no te identificas con el rol social que te ha sido asignado. La desviación se hallaría en la persona misma (en el ser), y en el homosexual o bisexual se hallaría en el deseo, en el lugar hacia donde enfocamos nuestra atracción erótica.
La manera de organizar la sociedad de manera monosexual en hombres y mujeres conlleva para algunos unos privilegios sociales, que amenazan a todes aquelles que pretendan cambiar dichos valores. Les trans resultan ser un verdadero peligro, y como consecuencia sufren castigos procedentes de los que les rodean, tanto en sus entornos más íntimos como en contextos sociales más amplios. Algunos se sienten autorizados para ejercer cualquier tipo de violencia física, discriminación, insultos, exclusión o abandono sobre este colectivo. Muchos de estos maltratos ni siquiera son denunciados, por ello se desconoce la magnitud real de este panorama hostil, aunque se sabe con certeza que es considerable y que las consecuencias de la transfobia son muy graves.
¿Por qué la sociedad debe decirnos cómo vivir nuestra propia vida si no hacemos daño a nadie? ¿Por qué se nos obliga a transitar por determinados comportamientos que van en contra de nosotres, a tener determinados gustos, a no poder cambiar nuestro cuerpo? Si el mayor experto en la vida de uno es un mismo, ¿qué hacen las normas sociales amargándonos la vida, llenándonos en muchas ocasiones de soledad, aislamiento y falta de apoyo?
Como bien se establece en el libro Transexualidades (Platero, 2014), la intensidad de la transfobia se acentúa en les adolescentes o jóvenes adultos y en las mujeres. Les primeres son siempre mucho más vulnerables por su corta edad, viéndose abocades a abandonar los estudios o a sufrir una autoimagen de rechazo. Les segundes acostumbran a dedicarse al trabajo sexual ante la falta de alternativas, pues el empresariado, en un ambiente lleno de prejuicios tránsfobos y sexistas, puede permitirse marginarles debido a la ausencia de políticas públicas de inserción laboral.
Este problema no goza de un gran reconocimiento como cuestión social o política, sobre todo si se compara con los derechos de las mujeres en general o de otras situaciones como el racismo o la diversidad funcional. En los casos en los que se han producido intervenciones asistencialistas, tratando de paliar los efectos negativos de esta fobia, se ha visibilizado a las personas trans como un problema, provocando una estigmatización importante. Por otra parte los medios de comunicación tampoco ayudan al reproducir imágenes simplificadas, repetitivas y morbosas de este colectivo, creando un imaginario social que influye en las creencias sociales que tenemos acerca de estas personas.

La solución definitiva pasa por transformar la percepción cultural, que va más allá de que ciertas leyes consigan ciertas cuotas de igualdad, alcanzando un valor positivo en la diversidad, un reconocimiento del valor de lo otro, de lo distinto a uno. Es ésta la denominada prevención primaria, que requiere de apoyos sociales relevantes y visibles de las personas que tienen la capacidad de influir sobre nuestra manera de pensar y sentir.  Sin embargo, las pocas acciones dirigidas a combatir la transfobia que se realizan por parte de las administraciones públicas y las organizaciones sociales están enfocadas en un segundo plano, la prevención secundaria, que consiste en reconocer que ya hay personas que experimentan un rechazo transfóbico, generando acciones para reparar esta violencia, como puede ser el cambio de nombre y sexo en los documentos oficiales. Esto se considera una manera errónea de proceder. La prevención primaria es la más barata y su estimación de costes/beneficios es más positiva. Es ahí donde debemos focalizarnos, siempre sin olvidar que esta prevención primaria tampoco será efectiva sin el necesario abordaje secundario.

Fran
Voluntario en Información LGTB+